Una Ojeada sobre la Historia del Arte en B. H. (pag. 4 de 6)
Entretanto, el momento más efervescente de consolidación del modernismo ocurrió en el inicio de los años 40, con el incentivo del alcalde Juscelino Kubitschek. El político tenía en vista transformar la ciudad en una metrópoli moderna capaz de realizar intercambio con los principales centros urbanos del país. Su programa enfocaba la expansión urbana, la abertura de anchas avenidas y la creación de barrios nuevos como la Ciudad Industrial y la Pampulha, barrio de la élite que se convirtió en tarjeta postal de la ciudad, y posee una de las obras primas de Niemeyer.
Pampulha fue creada para ser una localidad de ocio y turismo, con una Iglesia dedicada a São Francisco de Assis, un casino, un club y una casa de baile. Para implementar ese audacioso proyecto, Juscelino Kubitschek invitó a los más ilustres arquitectos, paisajistas y artistas plásticos brasileños - Niemeyer, Burle Marx, Portinari, Ceschiatti, José Pedrosa, August Zamoisky y Paulo Osir Rossi, que la planificaron en concordancia con los padrones modernistas internacionales difundidos a través de la Bauhaus y de las enseñanzas de Le Corbusier (10).
Kubitschek también fundó el Instituto de Belas Artes, dirigido por el maestro Guignard, que se tornó el centro de convergencia de los intelectuales y de los artistas modernos de la ciudad. En aquella Escuela se congregó un grupo de jóvenes autores innovadores como Amilcar de Castro, Franz Weissmann, Mary Vieira, Maria Helena Andrés, Marília Giannetti, Mário Silésio, Farnese Andrade y Sara Ávila, entre otros. Estos artistas supieron digerir antropofagicamente las lecciones aprendidas con Guignard, creando nuevas prácticas poéticas incluidas en las vertientes concretistas, neoconcretistas, abstracionistas o neosurrealistas (11).
El alcalde patrocinó aún, la Exposição Nacional de Arte Moderna, presentando artistas brasileños de renombre - Tarsila do Amaral, Anita Malfatti, Di Cavalcanti, Iberê Camargo, Djanira, Goeldi, Volpi y otros. La muestra fue acompañada de conferencias y debates realizados por los poetas modernistas, entre ellos, Oswald de Andrade, que señalaba el momento como propicio para la reevaluación del movimiento modernista. Se realizó una segunda Semana de Arte Moderna en 1944, con repercusión semejante a la Semana del 22 en São Paulo (12). Pero, mientras la semana paulistana marca el inicio de las manifestaciones de vanguardia en el Brasil, la semana belorizontina consolida el movimiento a nivel nacional (13).
La consolidación del modernismo en Belo Horizonte revela muy bien las relaciones de poder entre el proyecto de modernización de Juscelino Kubitschek y la política cultural moderna del Ministro Gustavo Capanema durante el Estado Nuevo. Indica la emergencia de un proyecto típico del modernismo tardío, cuando el Estado utilizó el potencial artístico innovador para marcar su orientación progresista y modernizadora (14).
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